17 septiembre 2006


17 de Julio


Después de una mañana de trabajo… por la tarde, nada más comer y a pleno sol (es cuando están trabajando) nos fuimos al campo con una familia cristiana, “aramos” la tierra, quitamos hierba… sólo fue probar un poco de la dureza de su trabajo.

No llueve y si no llueve llegará el hambre. Si llueve, con la lluvia llegará su felicidad pues tendrán para comer, que es su mayor necesidad, junto a la sanidad y la educación.

Por eso nuestra mejor ayuda ha de ser dirigida especialmente a estos tres frentes.




Al día siguiente, a la salida de misa, nos sorprendió que nos dieran caramelos, la gente llevaba caramelos –ellos los llaman bombones- (todo un lujo) para darlos a los demás.

La finalidad es, que si eres generoso, Dios lo serán contigo y te enviará la lluvia.