
18 de Julio
Nada más desayunar, nos avisan que ha muerto Patricio, con 17 años, hermano de Benoir (el que ayuda a todo en la misión). Fuimos a recogerlo con el Jeep al poblado donde estaba para llevarlo al suyo a enterrar.
Fue un gran dolor ver a su familia tan consternada pero con tanta entereza.
Los hombres lavan su cuerpo y lo envuelven en su sudario blanco y después en una estera (es su caja) lo acompañamos a “le bois sacre” (el bosque sagrado) donde se entierra a los muertos, con sumo respeto y sencillez.
La fosa no es muy honda pero tiene como un escalón más profundo a modo de nicho en la pared, allí lo colocan y lo cierran con una especie de ladrillos para que la tierra no lo toque ni las alimañas puedan entrar, queda como una cámara, luego le ponen otra estera, su cama, y sobre ella echan la tierra, como aquí todos echan tierra sobre su sepultura y luego de rodillas todos elevan su última oración .
Algo que vale la pena destacar es que no hay separación entre las distintas religiones, el lugar del descanso es común, parece que así quieren perpetuar la buena relación que existe entre islámicos y cristianos.
Nos despedimos de la familia y del pueblo, y regresamos, ahora más despacio por el difícil camino hacia Béleko, acompañando en todo momento a Benoir.

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