17 septiembre 2006



19 de julio

Esta tarde no hemos salido, la hemos dedicado a compartir con tranquilidad lo vivido.
Nos ayuda mucho, dedicar de vez en cuando algún tiempo a intercambiar nuestras experiencias, lo que nos sorprende, como vamos integrando las dificultades, tanto del entorno como de nuestra propia relación como grupo.
Poco a poco vamos haciendo nuestra pequeña “comunidad”, algo más que un equipo de trabajo. Compartimos todo, nuestras riquezas y limitaciones, vamos caminando en el conocimiento mutuo, en la aceptación y como no, en el cariño.

También hemos reflexionado un nuevo tema: “Alguien te está llamando”, vamos descubriendo que aquí hemos llegado de una manera o de otra, por una llamada, aunque sea diferente en cada una, esto nos da cierta seguridad y confianza en nosotras mismas, entre nosotras y en Alguien más.
Compartimos nuestra fe, nuestras creencias… Alguna decía: “ cuando iba a venir, me decía la gente, vas a pensar que ; cómo Dios permite esta situación de necesidad, de pobreza, de hambre, de enfermedad…. Y ahora, yo creo más en Dios, porque pienso; cómo es que los hombres estamos permitiendo esto, No es un tema o un problema de Dios, lo estamos generando nosotros con nuestras injusticias y mala distribución de los bienes de la tierra.