18 septiembre 2006

Los dos últimos días de Bamako fueron aprovechados para completar nuestro conocimiento de su realidad. Las hermanas no escatimaron esfuerzo en acompañarnos a ver ahora los barrios de “más categoría o lujosos”, junto a un par de hoteles, preparados para recibir no sólo el turismo sino a altos personajes políticos y sociales internacionales ( el día anterior había estado allí el presidente Chávez).

Visitamos también, la clínica Pasteur, que como en cualquier otro lugar del mundo, cuenta con todos los medios necesarios ( solo que es muy restringido su acceso), es privado y solo unos pocos pueden acceder a ella.


Y comenzó nuestro viaje de vuelta….

El viaje no fue fácil, la salida estaba prevista para las 2 de la mañana y salimos a las 7, dormimos en las butacas del aeropuerto, sencillamente nuestro avión no llegaba de su destino anterior. Cuando llegamos a Algerí, el nuestro se había ido, así que permanecimos incomunicadas allí, el tiempo que fue preciso hasta que conseguimos desmantelar los móviles que llevábamos para reconstruir uno nuevo y poner un mensaje a España, dado que allí solo había cabinas de tarjeta, y no te vendían las tarjetas, con lo cual no había otro camino de comunicación.
Al fin nos suben a un avión que nos llevaría a Marsella (Francia), ¿qué hicimos allí?: una foto, ¡quémenos!, y poder hablar por teléfono.

Con esta vuelta o tourné, conseguimos llegar a Madrid a las 11 de la noche, total, solo 24 horas de viaje desde que salimos de casa hasta que llegamos a casa, cansadas, si… “pero todo muy bien”.

Dormimos en Madrid, y a la mañana siguiente, camino de Segovia, donde estaba nuestra M. General, para poder contarle nuestras primeras impresiones. Fuimos a la Eucaristía y comimos con ella. Nos recibió y acogió como es, llena de amabilidad y cariño. Nos escuchó con sumo interés, gozó y se alegró de nuestra alegría.

Sólo nos queda decir una vez más:
¡¡Damos gracias a Dios por todo!!